Nuevos indicadores indican inicio de 2026

La Universidad de San Andrés (UdeSA) ha lanzado un par de índices que prometen dar un vistazo más ágil a la actividad económica y los cambios en la incertidumbre relacionada con la política económica. En un momento en que el Ministerio de Economía intenta posicionar la idea de que estamos ante “los mejores 18 meses para la economía argentina”, todavía no se vislumbra claramente cuál será el motor que impulse esa recuperación.

Uno de los índices es un pronóstico inmediato del PBI trimestral, conocido como “nowcast”. Este índice actúa como un termómetro de la economía argentina, midiendo su salud semana a semana y adelantándose a los informes oficiales, que suelen tardar varios meses.

Un vistazo a la rapidez del nowcast

Paula Margaretic, directora del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios de la UdeSA, explica que existe un rezago informacional importante entre el cierre estadístico y la publicación de datos oficiales por parte del Indec. En Estados Unidos, esos datos se actualizan en 20 días; en Argentina, el proceso puede llevar hasta 84 días. Esto significa que con el nowcast, se puede actuar más rápido a la hora de entender qué está pasando en la economía.

Este nuevo índice se actualiza con cada dato que se publica, lo que permite anticipar cambios bruscos en las tendencias incluso antes de que el mercado tenga una idea clara. En su última actualización, el 8 de mayo, el índice mostró un aumento semanal de 0,06 puntos en el cálculo del primer trimestre de este año. La UdeSA estima que la actividad económica creció apenas un 0,03% en comparación con el último cuatrimestre del año pasado.

Margaretic señaló que los principales factores que impactaron en esta variación fueron los datos del EMAE, que tienen un peso del 37%, seguidos por las importaciones y los despachos de cemento, que representaron 15% y 11%, respectivamente. En las últimas cuatro semanas, el EMAE asumió un protagonismo mayor, explicando el 54,5% del total.

Un índice para medir la incertidumbre

Por otro lado, UdeSA también ha presentado el índice EPU, que mide la incertidumbre en la política económica. Este índice filtra artículos periodísticos que cruzan los conceptos de economía, política e incertidumbre. El objetivo es convertir el “ruido informativo” en un indicador numérico claro y útil.

En mayo, el índice EPU registró un aumento del 9,7% respecto al mes anterior, alcanzando un valor de 143,5. Este incremento sugiere que la incertidumbre económica está en aumento, lo que puede afectar negativamente la toma de decisiones e inversiones en el país. Según la UdeSA, la serie histórica de los últimos 24 meses muestra una tendencia a la volatilidad, con valores que han oscilado entre un mínimo de 75,2 y un máximo de 246,1, reflejando la inestabilidad económica que viven muchos argentinos.

La actividad económica: ¿arranca o sigue frenada?

Recientemente, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que los próximos 18 meses serán los mejores en décadas. Se basa en unos buenos datos de marzo, donde algunos análisis privados sugieren una leve recuperación: Eco Go midió un aumento del 0,8 %, Analytica del 0,9%, y Equilibra llegó al 1%. Sin embargo, los analistas son cautelosos respecto a las proyecciones para el segundo trimestre. Fundación Capital ha señalado que los primeros registros de abril generan dudas.

Por ejemplo, los despachos de cemento al mercado interno cayeron un 1,7% y la producción automotriz un 2,1%. Aunque esta última se mantiene por encima de los niveles de febrero. En términos de consumo, el IVA DGI se contrajo un 0,5 % y el patentamiento de autos cayó un 7%. Sin embargo, las ventas de motos continúan en aumento, un alza del 3,9 % por quinto mes consecutivo.

Por esta razón, muchos especialistas ven la evolución de la economía en un contexto complejo, sin claros motores de crecimiento a la vista, lo que ha llevado a ajustar proyecciones sectoriales. Se estima que el crecimiento para el 2026 puede ser de apenas un 2%.

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